Por Rául Díaz Berlanga
Justificar los sometimientos con cualquier tipo de argumento, es propio de conquistadores o de colonizadores.
De esos, siempre ha estado poblado el mundo, aunque a sus imposiciones les quieran dar un giro de convenientes o aceptables.
En el mundo, existen infinidad de organismos ideológicos vinculados a
las cuestiones del Estado. Siempre han gozado de posiciones
privilegiadas, puesto que, además de estar sustentadas por el mismo
Estado, se encuentran inmersas en la sociedad, estando todas sus
actividades relacionadas con la Divinidad como parte de su sustento,
defensa e influyente operatividad.
Uno de esos defensores de lo Divino y que además hizo uso de las ideas
de Aristóteles y de otros pensadores como Averroes, fue Santo Tómas de
Aquino, quién convirtió a la materia en algo subordinado a la voluntad
Divina, afirmando que la vida contemplativa era preferible a la vida
activa. Además sugirió que la mejor forma de gobierno era la monarquía,
el gobierno de Uno: " Hay que actuar siempre de acuerdo a la ley Divina y
el derecho natural".
Este pensador medieval, fundador de la escuela tomista, trató de cuadrar
todo tipo de pensamiento para que la Santa Madre Iglesia, pudiése
debatir cuestiones de fe con cualquier opositor a las enseñanzas
teológicas:
"todos los seres sensibles o perceptibles, se componen de materia y
forma y forman una única sustancia y Dios, es esa sustancia, es el ser
total y la causa de todo, sólo Dios puede crear". Dogma absoluto que no
puede ser negado ni puesto en duda por los adeptos.
Me diante las "bulas", los papas obtenían derechos especiales para su
institución y era através de esos documentos que se llegaban a entender
con los mandatarios o reyes con quiénes se relacionaban, haciéndo gala
de su gran poderío eclesiático, obtenído mediante la sumisión ideológica
de sus ignorantes seguidores.
Los anatemizados, eran todos aquellas personas a las que las
instituciones católicas, apartaban por infieles a su comunidad,
excomulgándolos. Lo que era todo un pavor, pues a muchos de ellos y
ellas los quemaron y los sometierón al patronato de la Santa
Inquisición, establecída en 1571 para perseguir y castigar toda clase de
delitos contra el catolicismo.
Lo que la jerarquía católica y las voces conservadoras no acaban de
entender, desde la edad media, es que en una lucha de sometimientos e
imposiciones, todos pierden. Ya no estamos en los tiempos en que ellos
dirigían(¡?), gozando de posiciones privilegiadas y relacionando todo
con el espíritu Divino. Ya se les ha olvidado, que en 1767, fueron
expulsados de España y de todos sus territorios por alterar y
representar un peligro para la corona de Carlos III.
Tenemos que dar por terminados los tiempos en que se confundían éxito
con fracaso, veradad con mentira. no debemos meter a Dios en los asuntos
mundanos, reprobaría de inmediato, ante un mundo imperfecto en el que
prospera la maldad, la crueldad, la violencia, la corrupción, la pobreza
y el hambre. Nuestro mundo, no es lo mejor de lo posible. Hay que tomar
nuestro destino con nuestras manos y mejorar nuestras condiciones,
pujando por una mejor calidad de vida. APRENDAMOS DE LA EXPERIENCIA NO
DE NADA DIVINO. Hay que luchar siempre sobre el fanatismo, la
ignorancia, la barbarie y la tiranía en nombre de todos los humanos del
planeta. Hay que desterrar todos los silogismos: "El nacimiento es desde
la concepción. La concepción es vida, por lo tanto, el aborto es un
atentado contra la vida y eso debe ser penado y castigado".
Las voces conservadoras, provienen, de cándidos sensibileros e
hipócritas que han incrustado, ellos mismos, a monjas embarazadas en las
paredes de sus templos, conventos y monasterios. O de aquellos otros
que desatan guerras a nombre de Dios.
Se está legislando en torno a los derechos de las mujeres:
" Hombres necios que acusáis
a la mujer sin razón,( y que hablan por ella )
sin ver que sois la ocasión
de lo mismo que culpáis..." ( embarazarnos )
La tolerancia es el único remedio acompañada de libertad, justicia, paz y concordia.
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